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por el Sr. Etsusaburo Sioda

  1. No hay

gm[ACh significa gno hayh en español.  Después de vivir en Santiago,¿ cuantos veces escuché esta palabra?  Además gno hayh ruda.  Me dijeron en varios lugares, pero casi siempre en las tiendas.  Consultando el diccionario la palabra del artículo que quería comprar, preguntaba gTiene este?h con la nota según el caso.  Y solo me respondían gno hayh.

Al principio solo pude decir ggraciash y me retiré.  Luego@pude hablar un poco español, y pregunté g¿Cuando llega? h o g¿Donde puedo comprar?h  Pero me contestaban gno séh.  A veces me enseñaban un gPuede comprar en la calle XXh.  En este tercer reporte, escribí sobre la compra de un diccionario electrónico con la ayuda de un policía.  Fue muy dificíl, per ustedes pueden imaginar como fue también esta vez.

Visité unas tiendas y finalmente encontré el artículo que quería comprar.  Pero tenía mucho polvo.  Aunque le dijé al vendedor gEstá sucioh, solamente me dijo gPorque pasan muchos carrosh.  Quería comprarlo pero no lo compré y salí de la tienda.

Ya no aguanto más sobre la actitud del dependiente para el cliente.  Quiero que me digan glo encargo prontoh o g¿ Qué tal este otro artículo ?h.  Sí no pueden decirme con estos parablas porque no me dicen glo siento h.  Así venden más y aumentan las ganancias de la tienda y pueden tener rentas considerables.  ¿Por qué no entienden este sistema que es tan sencilla?  Es inexplicable para mi todavía.

El vendedor no es responsable de la falta de almacenamiento ni de la mancha del artículo.  Por eso no es necesario el decir gLo sientoh.  Pero siempre es extraño.  Es demasiado que diga gEl cliente es diosh como en Japón, pero quiero que me traten un poco más atentamente. 

¿O acaso existe la posibilidad de que los clientes chilenos que no deseen ser tratados atentamente?.  Pero es humano comprar involuntariamente con las palabras de gLo siento, ahora no tenemos en stock. Pero lo encargaré lo más pronto posibleh o g¿ Qué tal este otro artículo ?  Es un poco más caro que el artículo que usted quería, pero la calidad es mejorh.


Papelería.  Hay varios efectos de escritorio, pero casi no podemos tocarlos directamente.  

La mujer de izquierda me lo traje el articulo. 

Cuando quiere comprarlo, ella me hace la nota y pago al hombre de derecho. 

 Estan cinco personas en el lugar como 25 metros cuadrados.

En Chile, en general no podemos tocar los artículos directamente en el almacén al por menor.  El cliente dice gQuiero aquélh y el vendedor lo trae.  Después de que el cliente confirme, el vendedor lo entrega al cajero.  El cliente va a una caja rodeada de vidrio y paga por la ventanilla donde puede meter su mano, y al fin recibe el artículo.  Creo que es para prevenir las malas mañas entre el cliente y el vendedor, pero es intolerable para mí.

Parece que no existe la palabra gpara los clientesh en Chile.  Cuando traigamos el sistema del servicio de Japón, sin falta lograremos un buen éxito. 
  1. El diablo amarillo

En el primer reporte escribí sobre gEl diabro amarilloh pasando entre la ciudad de Santiago.  Esta vez también escribiré sobre ello.

Al principio sobre la venta en el vehículo.  En Japón cuando escuchamos gla venta en el vehículoh, nos imaginamos la venta en un Shinkansen.  Pero en Santiago, esta frase nos indica la venta en el autobús.  La venta en el diablo amarillo de mala reputación.  Tan pronto como sale la parada, o a veces esta pasando el autobús, suben y venden varias cosas.


Los diabros amarillos

gAhora, el semáforo se ha puesto verde.  ¡Vamos a hacer carreras !h

Cerca de la estación Centro en el centro de Santiago.


gla venta en el vehículoh

La mayoría de vendedores venden los dulces.

Nunca he comprado, pero le pedí sacar foto, por eso compré una bosita verde.

Sabor fue muy feo.@

Se venden dulces, helados, bolígrafos, juguetes, sellos, periódicos, cepillos de dientes, etc.  El precio es desde los 10 pesos hasta los 1000 pesos normalmente (20-200 yenes).  A veces ponen los artículos en las bolsas de los pasajeros sin permiso, y cobran sus precios.  Por supuesto cuando los pasajeros dicen que no los quieren, los retiran y nada más.  Solo tenemos que pagar cuando nos interesa.

Hay gente que toca la guitarra, y a veces cantan en grupo.  Si es en el saltimbanqui, escuchar o no escuchar es por cuenta mía, pero en el autobús no puedo.  Pagamos unos pesos cuando nos divertirnos.  También suben personas que dan discursos, pero no entiendo nada, por eso no les pago.

Los vendedores suben y bajan del autobús sin permiso.  Bajan en cualquier lugar a gusto, y cuando quieren regresar suben al autobús del otro lado.  Suben y bajan cuando el autobús esta pasando.  No se ve peligroso.  El conductor aprueba la conducta de ellos tácitamente, y compra su helado mientras maneja comiendo.

Hay ladrones que fingen ser vendedores.  Una víctima me explicó directamente que  uando estaba sentada hacia adelante y hablando por su celular, un hombre que fingió ser un heladero subió con una caja.  Apenas le arrebató el celular que estaba usando por la fuerza bajó rápidamente del autobús.  En el autobús se quedó la caja de helados vacía. 

Ahora hablaré sobre lo que acontece afuera de gEl diabro amarilloh.  Existe un trabajo que consiste en ofrecer la información de la marcha de otros autobuses que pasan de la misma linea.  Los trabajadores ganan algún dinero con los conductores por la informaciones.  En general, los autobúses de Santiago paran en dos filas, tres filas o a veces cuatro filas.  Los trabajadores caminan entre los autobuses y ofrecen la información a los conductores.  Es un trabajo con riesgo de vida.  El conductor una vez ha recibido la información, empieza una carrera peligrosa, para adelantar a sus rivales.  

ytraducido por Naoko Kuroki y Raul Eduardo Vizcardo Sakodaz

   
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