Wang Bing

Después de que llegué a París, lo supe, aquí es el paraiso de los perros.  Antes, en esta pagina Web ( Home Page), se presentó un ensayo gUn problema en Francia; 3a Parteh.  Y dije las impresiones de los perros de París, las que incluye mi experiencia de pisar las heces.  Francamente hablando, a mí no me gustan los perros de París.  Cuando recuerdo los perros que encontré, a mí, me gusta el perro japones, modesto, después de todo.  Y otra vez escribí el siguiente ensayo.


Sí toca el dibujo con boble click, puede escuchar música.

<1a Parte>

Puedo entender al perro.  Tengo confianza en que al perro también le gusto yo sin duda.  Creo que mi existencia anterior fue ser perro.  Me gustan los perros desde que nací.

Vine a Japón hace 8 años, y cuando vivía como pensionista en la casa de la maestra Yamada, compré a gYakitorih en un super mercado gMaruetsuh y llevé al perro suelto, y también fuí de paseo con los perros fieles: Chibikuro y Baru, propiedad de la familia Yamada, al parque, y los entrené con los jugetes de los niños.

A veces he ladrado a los perros que están paseando, y sus dueños parecía que pensaban que yo estaba loco y me vieron con una miranda fría; sin embargo, los perros tomaron actitudes amistosa hacia mi persona.

Pero los perros que ví cuando estaba en Japón, casí todos se atraban con una cadena, no tenían libretad, y se veían pobres.  Por eso quité las cadenas de los Chibikuro y Baru, y empecé a entrenar.

El entrenar, no fue fácil.  Chibikuro era vieja ya que es igual a los 80 años de edad de un humano.  Ella ya perdío su vigor.  Por otra parte, Baru era un hombre de mediana edad, y todavia tenía el ánimo.

Baru se esforzó como sun nombre.  Para él, fué fácil saltar la barra o la pared la cual tiene 2 metros de alto.  Su deseo era expresarse a sí misimo que es muy fuerte, por eso no entrenamos un día, que sus pies y su corazón estaban incómodos, y con su alta voz y su gran cara así me lo expresó.  Aparte de entrenar el salto el cual le gustó mucho, él pasó todas los entrenamientos de tobogán, la barra de equilibrio y la barra de hierro del parque de Komuro, en 2 semanas.

Por otra parte, Chibikuro no pudo entrenarse tan activa y estrictamente, por eso empecé a entrenarlo en gRecibirh.  En un cine americano, a veces aparece un héroe quien tira cacahuates hacia arriba y los recibe con su boca; Chibikuro reprodujo ésta esena muy bien.  Yo le enseñé con mi manera de maestro que hiciera igual la acción, y por eso comí cacahuates y otras comidas para perro como el heroína Chibikuro.